ORIGEN E HISTORIA

El árbol del argán, Argania Spinosa es originario del sudoeste de Marruecos, concretamente de las zonas cercanas al desierto. Puede alcanzar más de 10 metros de altura, y la raíz puede llegar a medir cinco veces más que su tronco, unos 10 metros de profundidad. El empleo del fruto de este árbol es muy preciado por los bereberes y para evitar su desaparición, la Unesco calificó los bosques de argán como Reserva de la Biosfera en el año 1998.

Las bondades de este aceite se mencionan en la literatura árabe desde el siglo X. Y ya en el antiguo Egipto lo empleaban para el consumo, cosmética o cultos religiosos. Este aceite se utilizaba en ritos sagrados y como ofrenda en celebraciones, pero son los bereberes (habitantes del desierto) los que lo integraron a su vida cotidiana, sus cultos y sus creencias.

El argán es mucho más que un simple árbol, es mágico y sagrado, es robusto y fuerte, capaz de sobrevivir a climas áridos. Es el símbolo de la vida.




ELABORACIÓN DEL ACEITE

Todo empieza con la recolección de los frutos entre los meses de junio y septiembre. Éstos se dejan secar al sol y a continuación se lleva a cabo el descascarrillado de la primera y segunda cáscara. Este trabajo lo efectúan las mujeres y es muy laborioso debido a la dureza de esta segunda cáscara, dieciséis veces más dura que la de una nuez, siendo el procedimiento totalmente artesanal.

La almendra debe ser extraída sin ningún tipo de muesca y sin romper la semilla. Finalmente, para la elaboración del aceite, éstas se introducen en el orificio de un molinillo rústico de piedra de rotación manual y así se consigue una pasta homogénea y oscura. Lentamente se le añade agua tibia y con el amasado se va extrayendo el aceite.




COMPOSICIÓN QUÍMICA

El contenido básico del aceite es:

Vitamina E. Se encuentra en el doble de proporción que en el de aceite de oliva. Es un tocoferol muy importante, ya que es antioxidante y captura los radicales libres que causan el envejecimiento.

Ácidos grasos saturados o ácido palmítico. Su contenido es muy bajo con respecto a otros aceites vegetales. Este dato es muy importante ya que este tipo de ácido graso es el menos saludable.

Ácidos grasos mono insaturado o ácido oleico omega 9. Su contenido es muy elevado, lo que favorece el metabolismo de los lípidos y una acción muy positiva en los vasos sanguíneos.

Ácidos grasos poliinsaturados u omega 6. Este ácido es muy beneficioso para problemas de acné, eccemas y distensiones musculares.

Estas propiedades del aceite lo convierten en un excelente producto anti-edad, regenerador, revitalizador, protector cutáneo, reparador y cicatrizante.